viernes, 20 de septiembre de 2013

EL DESIERTO

Cuentan que a un nómada del desierto se le escapó una vez su camello y se internó en el desierto. El pobre hombre no tuvo más remedio que salir en su busca, pues era su único camello y su medio más valioso de vida, sin él no podría sobrevivir. Con estas expectativas comenzó a seguir unas huellas que, poco a poco, iban siendo cada vez más tenues hasta que, tras varios días de arduo camino, se encontró perdido en el desierto agotadas sus provisiones, sin agua, cansado, maltrecho y hambriento.

Entonces pensó:
-         ¿Porqué me habré adentrado yo en una muerte segura por un camello que no sé si volveré a ver o si está muerto?


Fue  entonces cuando se encontró con una caravana de mercaderes que, apiadándose de él, le dio de comer y beber. Cuando le preguntaron por la razón de su viaje decidió explicarles que marchaba en busca de su camello, su única forma de vivir, y esperaba hallarlo pronto. Tras atenderle, le dejaron y él prosiguió su camino hasta que al día de esto se volvió a preguntar:

-         ¿Porqué me habré adentrado yo en una muerte segura por un camello que no sé si volveré a ver o si está muerto?

Y se lo preguntaba una y otra vez, pensando que era el único que en esos casos se desolaba, recordando los alardes de sus amigos que decían haber cruzado el desierto de punta a punta sin comida y con una sola cantimplora solo por gusto de la aventura.

 
Esto le hizo reflexionar y se dijo:
-         No puedo volver como un cobarde ante mis amigos, sin camello, sin haber llegado al final y sin nada que contar. Solo un día más seguiré, si no lo encuentro desisto de la búsqueda.

 A la mañana siguiente, al poco de empezar a caminar se encontró con un camino ¡en pleno desierto! Lo que le daba certeza de que conduciría a un lugar habitado donde podría recuperarse. Decidió olvidarse de su camello y seguir el camino para salvar su vida. Tras caminar un tiempo observó que el camino giraba pero que a su derecha, a lo lejos, se veía un aparente oasis aunque bien podría ser un espejismo del desierto. Decidió seguir por lo seguro, el camino, pero, al tiempo volvió a observar otro aparente oasis aún más cerca. Esta vez se dijo:

-         Iré, beberé y luego volveré al camino.

 Eso hizo y comenzó a alejarse del camino y, cada vez que miraba, veía que el oasis no parecía estar tan cerca sino que cada vez se alejaba más. Así continuó hasta que se dio cuenta de que lo mejor era volver al camino, el cual había perdido de vista. Le llevó varias horas encontrarlo con esfuerzo pero, una vez hallado, siguió adelante.

Así le ocurrió varias veces una de ellas, incluso con el riesgo de perderse y casi no encontrar su camino. Con muchos tropezones, desvíos y angustias, olvidado ya de su camello, al límite de la supervivencia humana seguía su camino sin pensar mas que en salvar su vida hasta que, sin ya casi fuerzas para ver el camino, vio un humo a lo lejos y, sin prestarle atención a ese gesto de esperanza, escaló el repecho y observó un poblado grande, seguro y confortable con la puerta abierta, un hombre sonriente en la puerta y su camello atado a la verja y cepillado.

El nombre del poblado se encontraba en un cartel frente a la puerta, al lado del camino que rezaba…

 

Bonita la historia, ¿verdad? Ahora te propongo un ejercicio:

1.     Al nómada ponle tu nombre, al camello llámalo felicidad, al desierto llámalo vida, a los amigos ponles nombres, a los oasis llámalos felicidad aparente.

2.     Después de esto vuélvelo a leer así.

3.    

4.     Solo si lo has vuelto a leer dime: ¿A ti también te pasa?

5.     Ahora ponle nombre al poblado, al hombre y busca el Camino…

No eres el único.

El “Síndrome Joven”


 

“This romeo is bleeding
But you can't see his blood”


(“Este Romeo está sangrando
Pero tu no puedes ver su sangre”)


Hace unos días me encontraba escuchando esta canción, el inicio de la famosa Always de Bon Jovi de 1994, y entonces me crucé con un joven de unos 16 años que andaba cabizbajo. La letra entonces cobró sentido y me dijo: ¿y si fueses tú su “medico”? ¿Te atreves a sanarle?

Y respondí: ¿Qué te dice que necesita ayuda?

- ¿Acaso tú no la necesitas? – Dijo zanjando la conversación-.

 Me quede pensativo, sin saber que responder. Y resulta que es cierto, todos sin excepción necesitamos algo fuera de lo común, algo que nos haga felices, es más, necesitamos ser felices. Me dije que si existía algún secreto para ser feliz y, dándole vueltas, he podido afirmar una cosa: solo uno mismo descubre su felicidad, si te dejas llevar no eres feliz.

Si te dejas llevar serás como uno de esos palos que tiran al río y se los lleva la corriente, esos palos que gritan ¡Soy robusto! Y que acaban arrastrados por la corriente y se pudren, sí, se pudren en el agua, esos palos que, cuando llega una roca, no son capaces de girar para evitarla porque están demasiado podridos y las rocas, las dificultades, se los llevan por delante y destrozan su vida.

Porque es tu felicidad, porque no te vale la felicidad del “otro”, eres tú quien debe decidir si eso te sirve a ti o no y para eso solo puedes hacer una cosa: pararte y reflexionar, aunque cueste, aunque no te sea fácil es la única forma de asegurarte.

La vida es una búsqueda continua de la felicidad y resulta que solo somos felices si vemos nuestra vida como un camino con una meta y no una simple mezcla de vivencias, si ves tu vida como un amalgama de cosas sin orden vas viviendo sin pensar y eso solo conduce a la desesperación, porque nada tiene sentido si tú no se lo das.

Si de verdad quieres ser feliz debes apostar por lo que tu observes lo mejor y no lo que te pide el cuerpo, porque si tu no fueses mas que un cuerpo que funciona con reacciones químicas lo entendería pero eres algo más por la simple razón de que piensas y si una célula no es capaz de pensar por si misma no tiene lógica que 2 billones de células sí lo hagan; es lo mismo que afirmar que un hombre no puede volar pero que si juntas a 100.000 hombres sí podrán volar por sí solos.

Entonces, si eres más que pura materia apilada, debes elegir tú y no tu cuerpo, debes elegir tú y no la sociedad. Para ser feliz debes reflexionar. Y recuerda, solo tienes una vida, te guste o no, vívela bien, es más, vívela tú.
 

 
La vida es para darla y solo serás feliz si la das, te dará la impresión de que pierdes algo, quizás tu libertad. Eso es lo que te dicen, ¿verdad? Prueba tu mismo y no te dejes guiar por otros, solo vale “ser tu mismo” en esta vida siempre es así, fíate de la gente en quien confías pero nunca de prejuicios que “te cuentan” o cosas que piensas que te harán quedar mal.

Uno de los grandes problemas para ser feliz es el “que dirán” si no lo superas, nunca, nunca serás feliz.

 Sé tu mismo en todo y serás feliz, es el gran secreto.