Entonces
pensó:
-
¿Porqué me habré adentrado
yo en una muerte segura por un camello que no sé si volveré a ver o si está
muerto?
Fue entonces cuando se encontró con una caravana
de mercaderes que, apiadándose de él, le dio de comer y beber. Cuando le
preguntaron por la razón de su viaje decidió explicarles que marchaba en busca
de su camello, su única forma de vivir, y esperaba hallarlo pronto. Tras
atenderle, le dejaron y él prosiguió su camino hasta que al día de esto se
volvió a preguntar:
- ¿Porqué me habré adentrado yo en una muerte segura por un camello que no sé si volveré a ver o si está muerto?
Y se lo
preguntaba una y otra vez, pensando que era el único que en esos casos se
desolaba, recordando los alardes de sus amigos que decían haber cruzado el
desierto de punta a punta sin comida y con una sola cantimplora solo por gusto
de la aventura.
Esto le hizo
reflexionar y se dijo:
-
No puedo volver como un
cobarde ante mis amigos, sin camello, sin haber llegado al final y sin nada que
contar. Solo un día más seguiré, si no lo encuentro desisto de la búsqueda.
-
Iré, beberé y luego volveré
al camino.
Así le ocurrió
varias veces una de ellas, incluso con el riesgo de perderse y casi no
encontrar su camino. Con muchos tropezones, desvíos y angustias, olvidado ya de
su camello, al límite de la supervivencia humana seguía su camino sin pensar
mas que en salvar su vida hasta que, sin ya casi fuerzas para ver el camino,
vio un humo a lo lejos y, sin prestarle atención a ese gesto de esperanza,
escaló el repecho y observó un poblado grande, seguro y confortable con la
puerta abierta, un hombre sonriente en la puerta y su camello atado a la verja
y cepillado.
El nombre del
poblado se encontraba en un cartel frente a la puerta, al lado del camino que
rezaba…
Bonita
la historia, ¿verdad? Ahora te propongo un ejercicio:
1. Al nómada ponle tu nombre,
al camello llámalo felicidad, al desierto llámalo vida, a los amigos ponles
nombres, a los oasis llámalos felicidad aparente.
2. Después de esto vuélvelo
a leer así.
3. …
4. Solo si lo has vuelto a leer
dime: ¿A ti también te pasa?
5. Ahora ponle nombre al
poblado, al hombre y busca el Camino…
No eres el único.
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